Diálogo entre Francisco Bolognesi y José de la Cruz Salvo

El Diálogo entre Francisco Bolognesi y José de la Cruz Salvo en Arica se recuerda el 05 de Junio. Es uno de los hechos más destacados del heroísmo peruano. Este se dio en el año de 1880, cuando el sargento mayor José de la Cruz Salvo se presentó ante el coronel Francisco Bolognesi con la finalidad de intimidarlo en la plaza de Arica.

Se conoce que desde muy temprano De la Cruz Salvo llegó a la casa de Bolognesi que se ubicaba al pie del Morro para decirle que Chile quería evitar el inútil derramamiento de sangre, ya que los ejércitos de Perú y Bolivia ya habían sido derrotados en la batalla de Tacna (26 de Mayo de 1880).

Diálogo

Dicho diálogo es parte de una fuente chilena, pues pertenece al libro de Benjamín Vicuña “Historia de la Campaña de Tacna y Arica”.

Aquí el texto del citado libro:

El Diálogo entre Francisco Bolognesi y José de la Cruz Salvo en Arica

Recuperado de:es.slideshare.net


“A las siete de la mañana del día 5 se dirigió en consecuencia aquel jefe (J de la Cruz Salvo) desde su batería acompañado de un corneta y recibido a corta distancia por el jefe de estado mayor La Torre y el coronel Ugarte, fue llevado hasta la casa que habitaba el coronel Bolognesi, al pie del Morro, dando vista con su corredor pintado de azul a la calle principal del pueblo. Iba el parlamentario con los ojos vendados por un pañuelo común de bolsillo; pero a poco se destacó a galope un oficial de la comitiva y trayendo de regreso otro de tela riquísima y profusamente perfumado lo cambió, a la moda de Lima, patria de las pastillas, del sahumerio y de los sahumadores.

Llegado a la presencia del jefe de la plaza el oficial chileno, su conferencia fue breve, digna y casi solemne de una y otra parte. El coronel Bolognesi había invitado al mayor Salvo a sentarse a su lado en un pobre sofá colocado en la testera de un salón entablado pero sin alfombra y sin más arreos que una mesa de escribir y unas cuantas sillas. Cuando en profundo silencio ambos estuvieron el uno frente al otro, entablándose el siguiente dialogo, que conservamos en el papel desde una época muy inmediata a su verificación y que por esto mismo, fielmente copiamos.

Lo oigo a Ud., señor dijo Bolognesi con voz completamente tranquila.
Señor, contestó Salvo. El general en jefe del ejército de Chile, deseoso de evitar un derramamiento inútil de sangre, después de haber vencido en Tacna al grueso del ejército aliado, me envía a pedir la rendición de esta plaza, cuyos recursos en hombres, víveres y municiones conocemos.

Tengo deberes sagrados, repuso el gobernador de la plaza y los cumpliré quemando el último cartucho.
Entonces está cumplida mi misión, dijo el parlamentario, levantándose.

Lo que he dicho a Ud., repuso con calma el anciano, es mi opinión personal, pero debo consultar a los jefes y a las dos de la tarde mandaré mi respuesta al cuartel general chileno.

El coronel Bolognesi, como Lavalle y como García Calderón, quería “ganar tiempo”.
Pero el mayor Salvo, más previsor que nuestros diplomáticos, le replicó en el acto: No, señor comandante general. Esa demora está prevista (no lo estaba), porque en la situación en que respectivamente nos hallamos, una hora puede decidir de la suerte de la plaza. Me retiro.

Dígnese Ud. aguardar un instante, replicó el gobernador de la plaza. Voy a hacer la consulta aquí misma, en presencia de Ud.

Y agitando una campanilla, llamó a un ayudante al que impartió orden de conducir inmediatamente a consejo a todos los jefes.

Mientras estos llegaban conversaron los dos militares sobre asuntos generales, pero el jefe sitiado insistió sobre la necesidad de regularizar la guerra, lo que pareció traicionar cierta ansiedad por su vida y la de los suyos: mas no se llegó a una discusión formal, porque con dilación de pocos minutos comenzaron a entrar todos los jefes a la sala. El primero de ellos fue Moore, vestido de paisano, pero con corbata blanca de marino, enseguida Alfonso Ugarte, cuya humilde figura hacia contraste con el brillo de sus arreos, el modesto y honrado Inclán, el viejo Arias, los coroneles Varela y Bustamante, los comandantes O’Donovan, Zavala, Sáenz Peña, los tres Cornejo y varios más.

Cuando estuvieron todos sentados, en pocas y dignas palabras el gobernador de la plaza reprodujo en sustancia su conversación con el emisario chileno y al llegar a la respuesta que había dado a la intimación, se levantó tranquilamente Moore y dijo: “Esa es también mi opinión”.

Siguieron los demás en el mismo orden, por el de su graduación y entonces, dejando a su vez su asiento el mayor Salvo, volvió a repetir: “Señores, mi misión está concluida…..Lo siento mucho…..” y luego, alargando la mano a algunos de los jefes que le tendían la suya cordialmente, fue diciéndoles sin sarcasmo pero con acentuación: “Hasta luego!….”.

Despedido enseguida en el mismo orden en que había sido recibido, llegaba el mayor Salvo a su batería, a las 8:30 de la mañana…””

Fuente: http://gdp1879.blogspot.pe/

CÍTANOS EN APA

FECHAS CÍVICAS DE PERÚ. (2016). Diálogo entre Francisco Bolognesi y José de la Cruz Salvo. Recuperado de https://fechascivicasdeperu.com/dialogo-entre-francisco-bolognesi-y-jose-de-la-cruz-salvo/

CÍTANOS EN ISO 690 - 2

FECHAS CÍVICAS DE PERÚ. Diálogo entre Francisco Bolognesi y José de la Cruz Salvo, [en línea]. Junio 2016, Octubre 2016, [22 de noviembre del 2019]. Disponible en la web: https://fechascivicasdeperu.com/dialogo-entre-francisco-bolognesi-y-jose-de-la-cruz-salvo/

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